Somos un equipo formado por personas capaces de contagiarnos entre sí ya que, aunque no siempre tenemos las mismas necesidades de cambio, sí las tenemos de seguir haciendo nuestro colegio entre todos, con el apoyo de una  buena comunicación y relación con las familias.

Este centro ha pertenecido a una cooperativa creada a partir del propósito de llevar a cabo un proyecto educativo muy concreto; para lo cual era necesario coherencia y objetivos comunes dentro del grupo de docentes y a la vez transmitir a nuestros alumnos/as la importancia del trabajo cooperativo, solidario, donde ellos, y sus necesidades e intereses reales, son la base del aprendizaje.

En la actualidad esta cooperativa se ha transformado en una sociedad limitada, integrada por los mismos socios cooperativistas y sin que ello haya supuesto ningún cambio estructural en el funcionamiento del centro.

Entendemos que la escuela debe ser integradora, plural, respetuosa con todas las creencias religiosa y políticas y alejada de cualquier postura partidista, comprometida con los principios democráticos que debe regir la convivencia y que busque en el ámbito de los Derechos Humanos los valores de solidaridad y compromiso social y moral que debemos fomentar.

Pretendemos formar personas críticas en todos los aspectos de la vida, con capacidad de analizar distintos planteamientos, con criterios propios y capaces de defenderlos.

Al igual que los alumnos, nosotros también funcionamos colectivamente. El análisis de situaciones, la elaboración de proyectos innovadores, la valoración de resultados y cualquier toma de decisiones es conjunta. Incluso la dirección del centro y el resto de tareas de responsabilidad es, hasta cierto punto, rotativa y colegiada.

En definitiva: queremos conseguir personas que sepan estudiar y les guste aprender; que sean autodisciplinados, “porque lo que no me gusta que me hagan a mí, no debo hacerlo a los demás”. Y sobre todo: que se valoren a sí mismos y sean felices.